El tarot es, ante todo, un espejo: Refleja tanto nuestro interior como las circunstancias externas. A través de él emergen preguntas esenciales:
¿Qué parte de mí necesita sanar?
¿Cuál es el origen de mis miedos?
¿Por qué repito los mismos patrones tóxicos?
¿Qué puedo hacer —o dejar de hacer— para superar mis bloqueos?
¿Qué enseñanza guarda esa experiencia que aún me duele?
Desde esta perspectiva, el tarot se revela como una herramienta terapéutica poderosa, cada vez más reconocida y utilizada en el ámbito psicológico a nivel mundial. Sus arquetipos e imágenes, surgidos del inconsciente colectivo, nos ayudan a ampliar la mirada, conocernos en mayor profundidad, tomar decisiones con claridad, descubrir nuevas posibilidades, gestionar bloqueos, potenciar la intuición y estimular la creatividad.
Si sientes la necesidad de comprender y trascender aspectos de tu vida que hoy resultan difíciles, el tarot puede ser una puerta hacia ese conocimiento profundo que nos guía a través de sus símbolos y arquetipos.